Justo antes de decidirme a escribir me vi soplando el polvo de las letras del teclado. Imagino que los blogs también juntan polvo y, como acostumbro limpiar lo que ensucio, me dispongo a pasarle un trapito a éste que tan abandonado lo tengo.
Mi vida se enfrentó a grandes cambios en este último mes, modificaciones en el trabajo (mas presiones y tareas) imposibilitan que me siente a relajarme como acostumbraba. La facultad está a pleno, tengo que hacer muchas cosas y la verdad es que llego agotado al final del día.
El amor de mi vida, párrafo aparte, me acompaña como esos compañeros fieles que nunca dejan a nadie atrás. Me da fuerza y me incentiva a seguir adelante. Vivimos como una pareja consolidada, que plantea objetivos ambiciosos, que contagian y que se unen aún en los peores momentos. Es tan hermoso que te dan ganas de mandar todo al carajo y quedarte disfrutando de lo mas lindo que tenes.
Lo cierto es que nadie vive del aire, que si no estudias algo en este mundo y no amplias tus conocimientos no llegas a ningún lado y que para completar la mayoría de los objetivos que pensas, necesitas de una base que te permita llevarlos a cabo.
Que fácil seria todo si uno pudiera inyectarse libros enteros, aprender lo que pensaron grandes cerebros del pasado en segundos o no necesitar tanto esfuerzo para ser ALGUIEN. Porque, a ver, yo soy alguien pero para el resto parece que no. Parece que soy un numerito que va a seguir con vida siempre que sea productivo, que sepa un vagón y que me mantenga joven. Joven, para seguir sacándome energía para que otros se floreen, para tener la fuerza suficiente y seguir peleando por existir, disfrutar y cumplir mis metas.
Es una mierda, si. Pero es lo que nos pasa a la mayoría, todos luchamos por un sueño que debería ser un placer. A todos nos cuesta un huevo sobrevivir la próxima hora y a ninguno nos regalan nada. ¿Que loco no? Y eso que tengo la suficiente paz interior como para poder verlo. Porque hay quienes no se enteran nunca de que algo está mal y que van por ahí sin revertir nada, sin dar el volantazo y relajarse como se merecen.
Espero poder aportar mi granito de arena para cambiar toda esta enfermedad que nos rodea. O por lo menos que quien me lea se replantee, aunque sea un poquito, su forma de vivir la vida.

