Es increíble como, cuando uno se encamina hacia una decisión y despeja la cabeza de problemas, todas las cosas se van acomodando. Hoy escribo para decirles que estoy bien, contento y motivado. Voy a ir despacio, como quien pisa un terreno desconocido, pero viendo mas allá del árbol.
Estos últimos días, mientras definía mi situación facultativa, reapareció una persona que logra sacar lo mejor de mi sin hacer absolutamente nada. Ustedes la conocen, su nombre es Sara. Volvimos a nuestras charlas, pero ahora son simplemente excelentes. Hablamos de todo, auténticos y simples, como si nos viéramos todos los días.
Igual, pero distinto. Hoy ya no esta el pasado pisándonos los talones, dejamos de vernos como ex compañeros del colegio para pasar a la actualidad. Dos personas que se caen muy bien, que comparten muchas cosas, que piensan parecido y que tienen ganas de verse.
Me desvío un poco para contar un detalle importante. En el medio de todo esto, me hizo una pregunta técnica. No le andaban los tildes del teclado y como laburo en soporte era la persona indicada. Resulto ser un virus, que a la distancia no pude limpiar.
La primer charla que tuvimos fue brillante, hablamos de la gente, de lo que consideramos normal, de lo que sentimos, de como hacemos las cosas, que nos gusta, que no y el infaltable destino.
Al parecer, tenemos mas cosas en común de lo que los dos pensábamos. Una filosofía de vida y la lectura de la realidad similares. Se puso interesante cuando estuvimos de acuerdo en que nuestras conversaciones nos gustan y las disfrutamos.
Aproveche ese momento para hablar del destino, ¿por que si nos caemos tan bien y tenemos tanto para hablar, no lo acompañamos con unos mates?. La respuesta me sorprendió. Ya no se justifico sino que abrió la puerta, pero puso su condición. Nos vamos a ver pero no nos podemos gustar. Si, rían. ¿Por que? porque somos copados y seria una lastima que uno se enganche y el otro no. De mas esta decir que no estuve de acuerdo, lo dije de la mejor manera y se la deje pasar.
La segunda fue todavía mejor, arranque diciendo las ganas que tenia de ir a Chis Chis (Ruta 2, km 144) y casi terminamos en un micro un domingo a las 4 de la mañana. Le conté lo hermoso que es ese lugar y le dije que un día la voy a llevar. La idea le gusto y en un juego divertido me hizo las preguntas que me haría la madre y me invito a contestarlas. Aprobé, y seguimos hablando de lo genial que seria desaparecer un día y no tener una sola responsabilidad.
Como el viaje era imposible, propuse empezar con un desayuno. Aceptó y hoy a la noche tengo que llamarla para ver cuando vamos. No hablamos mas de su condición, y poco a poco se va a ir olvidando. Espero.
Para contarles un poco mas de ella, les digo que tiene un programa de radio y antes de despedirse me pregunto si la iba a escuchar. Conteste que si, que siempre la escuchaba y paso algo muy gracioso.
En su columna, hablo de los estereotipos de hombre. Estaban el metrosexual, hubersexual, retrosexual, tecnosexual y hombre E. No los voy a detallar a todos, porque no me los acuerdo, pero hubo uno muy especial. Según contaba, el tecnosexual es aquel que tiene lo ultimo en tecnología (notebook, iphone, etc.) y que le gusta estar a la vanguardia.
Terminada su parte empezó a decirles al conductor y a su compañero, según ella, que tipo de hombres eran. Se rieron y le toco el turno de responder: "¿Que tipo de hombre te gusta?". ¿Saben que respondió? el tecnosexual y remato con el inolvidable "Quiero un chico que me arregle la compu". Acá es donde el dato que tire mas arriba cobra sentido, se las dejo picando.
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