We would meet again some sunny day...

Los que siguen este blog sabrán que hace mucho tiempo que no le dedico un rato para escribir. No son falta de ganas o de cosas para contar. Es simplemente que desde el ultimo post hasta hoy estuve muy ocupado luchando. Luchando contra esas cosas a las que no le podes ganar, cosas que pasan sin que vos puedas hacer nada para cambiarlas.

Esa duda, de la que les conté, empezó debido a un problema hormonal, de esos que hacen que la persona se sienta triste, como si nada pudiera robarle una sonrisa. Siguió con una cabeza que no paro de cuestionarse todo y genero una depresión. Una depresión que perdura hasta hoy y que, por esfuerzos que hayamos hecho, no la pudimos manejar. Se nos fue de las manos y llegamos a donde estamos; a esos momentos en los que ya no sabes que te hace feliz, que te sirve para salir adelante y que no.

Si pudiera escribirles lo que siento por esta mujer, si con solo leerlo ustedes pudieran llegar a sentir, aunque sea un cuarto de todo este amor inmenso, tal vez, podrían entenderme. Si vieran lo que sufro cuando la miro hundirse en una tristeza infinita por no poder disfrutarnos como ella quiere. Si, tan solo, sentirían que el amor de sus vidas esta tan asustado, tan infeliz, tan triste que quiere salir corriendo y encerrarse en un cuarto en el que nada lo pueda sacar, por ahí, se pueden poner un ratito en mi lugar.

Acompañar ya no es suficiente, ya no sirve, ya no la hace sonreír. Solo genera que se cuestione mas y mas porque no puede sentirme, porque esta conmigo. Viene y se va, de a momentos esta acá y de a momentos se encierra. Yo ya no puedo hacer nada, me queda finalmente aceptar sus decisiones y esperar a que pueda volver a estar bien con ella misma. Si me acerco la lastimo, no puedo hacerla feliz, no puedo generar lo que genere. Siento que se aleja de mi y que ya no quiere verme, como si verme ya no significara amor y felicidad, sino dolor e impotencia.

Cuando uno ama, tiene que saber cuando dejar ir a esa persona, cuando darle su espacio. Y creo que llego el momento de que elija nuevamente hacia donde quiere dirigirse. A donde quiere estar y con quien desea hacerlo. Ojala nunca se olvide que yo la amo con todo mi ser, que quiero hacerle bien y que tengo miles de momentos pensados para ella. Que es mi otra mitad y que no necesito nada mas que verla reír, este donde este, este con quien este, pero verla reír. No hay nada que quiera mas que volver a ser esa persona que ella elija para vivir, pero supongo que ya no depende de mi, que hice lo que pude.

Perdón amor si no fue suficiente, perdón si te decepcione, perdón por no ser mas fuerte. Sos libre y yo siempre te voy a estar esperando, cuando lo necesites, solo estoy a dos cuadras. Este no es un adiós, porque seguimos siendo novios, esto es un "sigo estando y te sigo eligiendo, pensalo tranquila que siempre voy a esperar hasta que vos también lo sepas".

Esa hoja en blanco...

El pasado siempre va a formar parte de nuestra vida. Tiene esas experiencias que usamos para crear nuevos caminos; para no volver a cometer los mismos errores. También, están las que nos hicieron sufrir mucho y necesitamos cerrar para poder crecer. Las que debemos enfrentar para que no sigan viniendo a visitarnos. Porque algunas se van solas, y otras se aferran cada vez mas.

Hay que sacar lo que sirve y mandar a volar lo que nos lastima, nos frena y nos impide ser felices plenamente. Decir lo que nos quedo por decir, insultar todo lo que no insultamos en su momento, llorar si es necesario y apoyarse en el presente que para eso está. Para ser vivido y aprovechado ciento por ciento, para sentirse acompañado, para que alguien nos ayude con lo que solos no podemos y para poner en practica todo eso que aprendimos.

No hablo de mi, por suerte pude cerrar todo a tiempo y no deje que las cosas se hagan demasiado grandes. Les hablo a aquellos que no se animan, que están esperando, que nunca empiezan y temen por lo que pueda pasar. Hoy, tan cerca de fin de año, les recomiendo hacerlo. Dejen el pasado atrás o enfrentenlo; pero no lo dejen volver.

Protejan su presente y su futuro, porque repitiendo el pasado se nos va la vida. El tiempo no los espera y todos merecen ser felices. Arranca otro año y la siguiente hoja espera ser completada. ¿De verdad quieren seguir escribiendo las mismas cosas?.

Un injusto...

Después de las tormentas, sale el sol; la lluvia para y vienen los días lindos. Son momentos, ciclos, en los que no logramos ver lo que tenemos en frente. El elefante atrás del árbol.

Sucede porque tiene que suceder. Porque solo cuando vemos lo ciegos que estamos podemos valorar lo que tenemos. Es parte de crecer, nadie nace sabiendo recibir lo que le dan, de la forma en la que se lo dan, y menos, agradecerlo.

Hace unos días escribí que no me sentía la prioridad de Sara, llegue a quejarme de ceder y no recibía nada a cambio, un injusto.

Hoy tengo que reconocer que me equivoque. Que no estaba viendo todo. Que ella es lo que siempre quise y que yo, por suerte, cumplo con lo que ella esperaba de ese amor. Que la amo y me ama, como ninguno de los dos nunca lo hizo.

Es tan lindo, es tan perfecto poder ver cuando uno no hace las cosas todo lo bien que puede. Cuando eso que pensabas haber madurado todavía no esta listo. Poder superarte y empezar a disfrutar de todo lo mágico que el otro hace por vos. Esas que no te esperas, pero que están ahí, que logran sorprenderte y hacerte ver lo que antes te era imposible.

Sara, solo una cosa. Gracias.

Fix you...

Hoy me encontré pensando en lo bien que estoy. Es raro, en este mundo en el que lograr ser feliz parece ser cada vez mas difícil y en el que la locura global esta cobrando protagonismo. Lo cierto es que me siento bien y mientras escucho uno de esos discos que te deja inspirarte pienso en todo.

La primer pregunta que viene a mi cabeza es, ¿esto es real?. No se porque, pero nosotros tenemos la particularidad de poner en duda las cosas cuando estamos bien. Al contrario, cuando estamos mal es lo peor que nos podría llegar a pasar y de eso estamos completamente seguros. Por esto creo que realmente esta pasando y voy a aprovecharlo.

Pasemos a la segunda pregunta, ¿como llegue hasta acá?. Buena, ¿como hice?. La verdad es que, en muchos casos, todo depende de la forma que tengamos de ver nuestras vidas. De llevarlas a cabo y de vivirlas. No frustrarse ante el primer problema, empezar a ver la mitad del vaso lleno mas allá de lo complicado que esto parezca. No hay nada mejor que arrancar por darle importancia a las pequeñas cosas.

Disfrutar el solo hecho de estar sentado en alguna plaza sin hacer nada, o tirarse en la playa (aquellos que pueden) y colgarse escuchando el mar. Usar nuestra energía para cosas que nos hagan bien, centrarnos en estar completos nosotros para poder enfrentar lo que viene y siempre buscar estar en paz.

Escuchemos lo que realmente queremos hacer y hagamoslo. Con cuidado de que no se haga costumbre, pero con la seguridad de que esta bien.

Ya dije en un post anterior lo choto que es pasarse los días yendo a mil. No tener TU momento de estar tranquilo, solo o acompañado, salirse por diez minutos de la rutina y no tener una sola preocupación. Es tan necesario y tan reconfortante hacerlo que lo que nos rodea cambia automáticamente y se ordena solo.

No hagamos un mundo de las piedras con las que nos encontramos, veamos la mejor manera de superarlas, cuidemos a la gente copada y a lo que nos hace bien. Siempre dejemos tiempo para bajar un cambio y hagamos lo que sentimos, por lo menos una vez.

Paso a paso...

Llego el día, no fue una de esas mañanas hermosas donde el sol brilla y uno puede darse el gusto de mirar el mar, pero logro ser un momento especial por el hecho en si. Dos personas que se ven después de varios años, se saludan, hablan y se sienten cómodos siendo ellos mismos durante dos horas, es un momento especial.

Si preguntan cuanto tardamos en lograr eso, mentiría si no les dijera que fue automático. Caminamos hasta un café charlando, y hubiésemos seguido así de no ser que la excusa era el desayuno.

Nos reímos, mucho, y lo disfrutamos. Como siempre hablamos de todo, el silencio incomodo dejo de ser una preocupación y solo paramos a las doce menos cinco gracias a que, de casualidad, me di cuenta que en punto entraba a trabajar. Paso rápido, pero sin dudas valió la pena. La acompañe hasta su casa, nos despedimos con un abrazo y un "gracias, la pase muy bien", solo con eso, me alegro el día.

Cuando te pasa algo así con alguien tenes dos opciones: la primera es arrugar, dejar que el miedo te gane y escapar; la segunda es seguir por el mismo camino, paso a paso, dejando que esto lindo que esta ocurriendo dure y sea todavía mejor.

Elegí la segunda y desde entonces hablamos mucho mas seguido, estamos creando una relación excelente. Nos conocemos un poquito mas día a día y vamos mostrando que lo que pasa nos gusta. Las frases como "el destino nos va a unir" y "no nos podemos gustar" son cosa del pasado.

Ahora está enferma y nuestro segundo encuentro no tiene fecha, pero si la seguridad de que va a existir. Por lo pronto voy a disfrutar esto, espero que ustedes hagan lo mismo con los suyos o se preparen para cuando aparezca la oportunidad.