top

Post etiquetado como oportunidades

Esa hoja en blanco...

El pasado siempre va a formar parte de nuestra vida. Tiene esas experiencias que usamos para crear nuevos caminos; para no volver a cometer los mismos errores. También, están las que nos hicieron sufrir mucho y necesitamos cerrar para poder crecer. Las que debemos enfrentar para que no sigan viniendo a visitarnos. Porque algunas se van solas, y otras se aferran cada vez mas.

Hay que sacar lo que sirve y mandar a volar lo que nos lastima, nos frena y nos impide ser felices plenamente. Decir lo que nos quedo por decir, insultar todo lo que no insultamos en su momento, llorar si es necesario y apoyarse en el presente que para eso está. Para ser vivido y aprovechado ciento por ciento, para sentirse acompañado, para que alguien nos ayude con lo que solos no podemos y para poner en practica todo eso que aprendimos.

No hablo de mi, por suerte pude cerrar todo a tiempo y no deje que las cosas se hagan demasiado grandes. Les hablo a aquellos que no se animan, que están esperando, que nunca empiezan y temen por lo que pueda pasar. Hoy, tan cerca de fin de año, les recomiendo hacerlo. Dejen el pasado atrás o enfrentenlo; pero no lo dejen volver.

Protejan su presente y su futuro, porque repitiendo el pasado se nos va la vida. El tiempo no los espera y todos merecen ser felices. Arranca otro año y la siguiente hoja espera ser completada. ¿De verdad quieren seguir escribiendo las mismas cosas?.

Un injusto...

Después de las tormentas, sale el sol; la lluvia para y vienen los días lindos. Son momentos, ciclos, en los que no logramos ver lo que tenemos en frente. El elefante atrás del árbol.

Sucede porque tiene que suceder. Porque solo cuando vemos lo ciegos que estamos podemos valorar lo que tenemos. Es parte de crecer, nadie nace sabiendo recibir lo que le dan, de la forma en la que se lo dan, y menos, agradecerlo.

Hace unos días escribí que no me sentía la prioridad de Sara, llegue a quejarme de ceder y no recibía nada a cambio, un injusto.

Hoy tengo que reconocer que me equivoque. Que no estaba viendo todo. Que ella es lo que siempre quise y que yo, por suerte, cumplo con lo que ella esperaba de ese amor. Que la amo y me ama, como ninguno de los dos nunca lo hizo.

Es tan lindo, es tan perfecto poder ver cuando uno no hace las cosas todo lo bien que puede. Cuando eso que pensabas haber madurado todavía no esta listo. Poder superarte y empezar a disfrutar de todo lo mágico que el otro hace por vos. Esas que no te esperas, pero que están ahí, que logran sorprenderte y hacerte ver lo que antes te era imposible.

Sara, solo una cosa. Gracias.

Fix you...

Hoy me encontré pensando en lo bien que estoy. Es raro, en este mundo en el que lograr ser feliz parece ser cada vez mas difícil y en el que la locura global esta cobrando protagonismo. Lo cierto es que me siento bien y mientras escucho uno de esos discos que te deja inspirarte pienso en todo.

La primer pregunta que viene a mi cabeza es, ¿esto es real?. No se porque, pero nosotros tenemos la particularidad de poner en duda las cosas cuando estamos bien. Al contrario, cuando estamos mal es lo peor que nos podría llegar a pasar y de eso estamos completamente seguros. Por esto creo que realmente esta pasando y voy a aprovecharlo.

Pasemos a la segunda pregunta, ¿como llegue hasta acá?. Buena, ¿como hice?. La verdad es que, en muchos casos, todo depende de la forma que tengamos de ver nuestras vidas. De llevarlas a cabo y de vivirlas. No frustrarse ante el primer problema, empezar a ver la mitad del vaso lleno mas allá de lo complicado que esto parezca. No hay nada mejor que arrancar por darle importancia a las pequeñas cosas.

Disfrutar el solo hecho de estar sentado en alguna plaza sin hacer nada, o tirarse en la playa (aquellos que pueden) y colgarse escuchando el mar. Usar nuestra energía para cosas que nos hagan bien, centrarnos en estar completos nosotros para poder enfrentar lo que viene y siempre buscar estar en paz.

Escuchemos lo que realmente queremos hacer y hagamoslo. Con cuidado de que no se haga costumbre, pero con la seguridad de que esta bien.

Ya dije en un post anterior lo choto que es pasarse los días yendo a mil. No tener TU momento de estar tranquilo, solo o acompañado, salirse por diez minutos de la rutina y no tener una sola preocupación. Es tan necesario y tan reconfortante hacerlo que lo que nos rodea cambia automáticamente y se ordena solo.

No hagamos un mundo de las piedras con las que nos encontramos, veamos la mejor manera de superarlas, cuidemos a la gente copada y a lo que nos hace bien. Siempre dejemos tiempo para bajar un cambio y hagamos lo que sentimos, por lo menos una vez.

Paso a paso...

Llego el día, no fue una de esas mañanas hermosas donde el sol brilla y uno puede darse el gusto de mirar el mar, pero logro ser un momento especial por el hecho en si. Dos personas que se ven después de varios años, se saludan, hablan y se sienten cómodos siendo ellos mismos durante dos horas, es un momento especial.

Si preguntan cuanto tardamos en lograr eso, mentiría si no les dijera que fue automático. Caminamos hasta un café charlando, y hubiésemos seguido así de no ser que la excusa era el desayuno.

Nos reímos, mucho, y lo disfrutamos. Como siempre hablamos de todo, el silencio incomodo dejo de ser una preocupación y solo paramos a las doce menos cinco gracias a que, de casualidad, me di cuenta que en punto entraba a trabajar. Paso rápido, pero sin dudas valió la pena. La acompañe hasta su casa, nos despedimos con un abrazo y un "gracias, la pase muy bien", solo con eso, me alegro el día.

Cuando te pasa algo así con alguien tenes dos opciones: la primera es arrugar, dejar que el miedo te gane y escapar; la segunda es seguir por el mismo camino, paso a paso, dejando que esto lindo que esta ocurriendo dure y sea todavía mejor.

Elegí la segunda y desde entonces hablamos mucho mas seguido, estamos creando una relación excelente. Nos conocemos un poquito mas día a día y vamos mostrando que lo que pasa nos gusta. Las frases como "el destino nos va a unir" y "no nos podemos gustar" son cosa del pasado.

Ahora está enferma y nuestro segundo encuentro no tiene fecha, pero si la seguridad de que va a existir. Por lo pronto voy a disfrutar esto, espero que ustedes hagan lo mismo con los suyos o se preparen para cuando aparezca la oportunidad.

Desayunemos...

Es increíble como, cuando uno se encamina hacia una decisión y despeja la cabeza de problemas, todas las cosas se van acomodando. Hoy escribo para decirles que estoy bien, contento y motivado. Voy a ir despacio, como quien pisa un terreno desconocido, pero viendo mas allá del árbol.

Estos últimos días, mientras definía mi situación facultativa, reapareció una persona que logra sacar lo mejor de mi sin hacer absolutamente nada. Ustedes la conocen, su nombre es Sara. Volvimos a nuestras charlas, pero ahora son simplemente excelentes. Hablamos de todo, auténticos y simples, como si nos viéramos todos los días.

Igual, pero distinto. Hoy ya no esta el pasado pisándonos los talones, dejamos de vernos como ex compañeros del colegio para pasar a la actualidad. Dos personas que se caen muy bien, que comparten muchas cosas, que piensan parecido y que tienen ganas de verse.

Me desvío un poco para contar un detalle importante. En el medio de todo esto, me hizo una pregunta técnica. No le andaban los tildes del teclado y como laburo en soporte era la persona indicada. Resulto ser un virus, que a la distancia no pude limpiar.

La primer charla que tuvimos fue brillante, hablamos de la gente, de lo que consideramos normal, de lo que sentimos, de como hacemos las cosas, que nos gusta, que no y el infaltable destino.

Al parecer, tenemos mas cosas en común de lo que los dos pensábamos. Una filosofía de vida y la lectura de la realidad similares. Se puso interesante cuando estuvimos de acuerdo en que nuestras conversaciones nos gustan y las disfrutamos.

Aproveche ese momento para hablar del destino, ¿por que si nos caemos tan bien y tenemos tanto para hablar, no lo acompañamos con unos mates?. La respuesta me sorprendió. Ya no se justifico sino que abrió la puerta, pero puso su condición. Nos vamos a ver pero no nos podemos gustar. Si, rían. ¿Por que? porque somos copados y seria una lastima que uno se enganche y el otro no. De mas esta decir que no estuve de acuerdo, lo dije de la mejor manera y se la deje pasar.

La segunda fue todavía mejor, arranque diciendo las ganas que tenia de ir a Chis Chis (Ruta 2, km 144) y casi terminamos en un micro un domingo a las 4 de la mañana. Le conté lo hermoso que es ese lugar y le dije que un día la voy a llevar. La idea le gusto y en un juego divertido me hizo las preguntas que me haría la madre y me invito a contestarlas. Aprobé, y seguimos hablando de lo genial que seria desaparecer un día y no tener una sola responsabilidad.

Como el viaje era imposible, propuse empezar con un desayuno. Aceptó y hoy a la noche tengo que llamarla para ver cuando vamos. No hablamos mas de su condición, y poco a poco se va a ir olvidando. Espero.

Para contarles un poco mas de ella, les digo que tiene un programa de radio y antes de despedirse me pregunto si la iba a escuchar. Conteste que si, que siempre la escuchaba y paso algo muy gracioso.

En su columna, hablo de los estereotipos de hombre. Estaban el metrosexual, hubersexual, retrosexual, tecnosexual y hombre E. No los voy a detallar a todos, porque no me los acuerdo, pero hubo uno muy especial. Según contaba, el tecnosexual es aquel que tiene lo ultimo en tecnología (notebook, iphone, etc.) y que le gusta estar a la vanguardia.

Terminada su parte empezó a decirles al conductor y a su compañero, según ella, que tipo de hombres eran. Se rieron y le toco el turno de responder: "¿Que tipo de hombre te gusta?". ¿Saben que respondió? el tecnosexual y remato con el inolvidable "Quiero un chico que me arregle la compu". Acá es donde el dato que tire mas arriba cobra sentido, se las dejo picando.