Hoy les escribo un poco triste. Triste porque no puedo dormir, porque siento que las cosas salieron mal y porque tengo un vacío en el alma que no puedo llenar con nada. Un vacío que yo genere y que produjo que la mujer que mas me importa en este mundo saliera lastimada.
Conocí a algunas/os amigas/os y a su prima; las cosas me superaron. Un bar de alem y un momento así definitivamente no son ideales. Desde gente que trata de “levantar” algo (y ese algo es tu novia), pasando por la musica que no te deja hablar, hasta lo incomodo que es no saber si estas molestando o que, hacen de situaciones así algo complicado.
No soy de los que prejuzgan, no me interesa hacerlo y nunca lo hice. Simplemente, durante mi vida, me di cuenta, con solo saludar a alguien, de ciertas cosas que, por tontas que parezcan, terminan determinando a las personas. Cosas que hablan por si mismas y que te dicen o transmiten las intenciones de cada uno. Digo esto porque lamentablemente nunca la pifie cuando me paso algo así. Ahora, quiero estar equivocado y mi cabeza no para ni un segundo.
Mas allá de esto, por naturaleza trato de poner la mejor onda siempre. A veces sale y otras, como ayer, no. Muchos dirán “flaco sos un celoso de mierda”, “sos un desconfiado”, otros tal vez me entiendan un poco mas, pero cuando vos saludas a uno de los mejores amigos de tu novia y te transmite un gris inmenso no la pasas para nada bien. La cabeza te da vueltas y queres salir corriendo para no sentir eso nunca mas. Porque te das cuenta, porque hay pequeños detalles que te lo dicen y porque, no hay que ser un genio.
¿Por que te pasa esto con un amigo y no con una amiga? fácil, la mujer es mujer y el hombre, una prueba. Llegas a sentir que te están poniendo a prueba y que venís desaprobando feo. Lo estas viviendo, esta pasando todo a mil kilómetros por hora y esta pasando en frente tuyo. Desde abrazos hasta charlas a distancia en las que quedas pintado y las opciones son: enojarte, irte o refugiarte en el primer rincón y no salir de ahí. Claramente, soy de los que eligen la tercera.
Me escondí, me arme de un escudo y no me moví de la barra. Le pedí al amigo, que me acompañaba, que charlemos de cualquier cosa y no deje que el resto me afecte. Trate de superarlo pero me olvide de un detalle, no estaba solo ahí y mi novia estaba haciendo todo lo que tenia a su alcance para que yo me sintiera bien.
¿Y ustedes saben lo que hizo el boludo de Martín? Si! no se dio cuenta, estaba tan encerrado en su escondite que quedo como un ortiva con todo el mundo. Hasta con la prima que me vino a saludar con la mejor onda, la cual me cae bien y esperaba conocer. Desperdicie una oportunidad clara de gol y me sentí Messi jugando en la selección.
Yo me hago responsable, como le dije a Sara, de que todo haya salido mal. La culpa mayoritaria la tengo yo, por dejarme llevar por mis lecturas, por alejarme para no molestar y por tratar de no pensar mal poniendo distancia. Pero, y digo esto en mi defensa, no soy el único que se cerro y le puso mala onda. Me siento en el banco de los acusados y agarro lo que me toca y mucho mas, con tal de que el tema se supere y no le demos mas importancia de la que realmente tiene; pero no fui el único.
Ahora espero la segunda oportunidad, no se si va a venir. Hasta donde se, con la prima voy a tenerla y las amigas hasta me entendieron. Pero parece que con el o los amigos ya no. Ojala no sea así, porque he tenido novias y me lleve excelente con mas de un amigo de ellas. Quiero estar equivocado y que me lo demuestren. Quiero no tener razón para poder hacer algo al respecto. Quiero no sentirme mas en el medio y empezar a formar parte. Quiero saludarlo de nuevo y que me transmita que soy un idiota y que ese gris no existe.