Imaginemos por un momento que nuestra vida es como un río, circulamos por el hacia un destino que podemos elegir. Si sabemos a donde estamos yendo o lo ignoramos por completo, al llegar a una encrucijada, deberemos tomar la decisión sobre que camino seguir.
En nuestro río no viajamos solos, tenemos personas alrededor que nos acompañan y pueden variar, de hecho, están en constante cambio. Veremos quienes van en nuestra misma dirección, quienes nadan contra nuestra corriente y algunos otros que nos observan desde la orilla.
Si nos ponemos a pensar nos daremos cuenta que en realidad esa idea esta concebida gracias a nuestra percepción de las cosas. Es decir, es todo subjetivo. El que para nosotros pierde su tiempo nadando contra la corriente puede pensar tranquilamente que, desde su punto de vista, los que estamos haciendo eso somos nosotros.
Hace poco charlando con Santi, llegamos a la conclusión de que nosotros transitamos ese río dejándonos llevar y apuntando hacia un objetivo, hacia lo que queremos para nosotros. No forzamos a nadie a que nos haga compañía y lo dejamos librado a su criterio. Esto lo estoy aplicando mucho tanto para mis amigos como para aquella persona que quiera compartir conmigo algo mas que eso.
Si te interesa estar conmigo y recorrer el mismo camino bárbaro y sino, espero que encuentres el tuyo para alcanzar tus metas. Lo bueno es que cada uno se mantenga firme en sus elecciones y que no la cambiemos por ir detrás de alguien o algo que no esta en nuestra misma sintonía.
Ultimos Comentarios