Al alcance del bolsillo...

¿Como describir lo que siento?, es lo que me pregunto antes de escribir este post. Es tarde y debería dormirme, pero después de tomar algo con unos amigos, y disfrutar de ese momento, me quede pensando en todo lo que me pasa. Siento ganas de escribirlo y leerlo mañana. Recordarlo y que esta sensación dure mucho tiempo.

Las cosas marchan a la perfección, la relación con Sara avanza como si la hubiésemos planeado. Asusta un poco, pero da tanta alegría que vale la pena jugarse. Un rato compartido ya me hace feliz, la pienso, extraño y valoro plenamente. No puedo pedir mas, solo que esto que estamos viviendo siga hasta convertirse en algo hermoso.

Mis amigos siguen estando como siempre, algunos viajan y aprovechan sus vacaciones. Otros vuelven de una experiencia única y el resto acompaña de la mejor manera. Dicen lo que se necesita escuchar, critican lo que no hay que hacer y construyen, conmigo.

Falta poco, lo se, para que todo esto que me llena desde distintas partes se una. Un viaje, un lugar y muchas ganas de estar con esas personas que significan mucho en mi vida.

Por el momento, miro todo eso y le saco el jugo. Dejo que se acerquen y les doy todo de mi. Hoy puedo decir que nada me falta y que la felicidad la tengo guardada en el bolsillo.

Paso a paso...

Llego el día, no fue una de esas mañanas hermosas donde el sol brilla y uno puede darse el gusto de mirar el mar, pero logro ser un momento especial por el hecho en si. Dos personas que se ven después de varios años, se saludan, hablan y se sienten cómodos siendo ellos mismos durante dos horas, es un momento especial.

Si preguntan cuanto tardamos en lograr eso, mentiría si no les dijera que fue automático. Caminamos hasta un café charlando, y hubiésemos seguido así de no ser que la excusa era el desayuno.

Nos reímos, mucho, y lo disfrutamos. Como siempre hablamos de todo, el silencio incomodo dejo de ser una preocupación y solo paramos a las doce menos cinco gracias a que, de casualidad, me di cuenta que en punto entraba a trabajar. Paso rápido, pero sin dudas valió la pena. La acompañe hasta su casa, nos despedimos con un abrazo y un "gracias, la pase muy bien", solo con eso, me alegro el día.

Cuando te pasa algo así con alguien tenes dos opciones: la primera es arrugar, dejar que el miedo te gane y escapar; la segunda es seguir por el mismo camino, paso a paso, dejando que esto lindo que esta ocurriendo dure y sea todavía mejor.

Elegí la segunda y desde entonces hablamos mucho mas seguido, estamos creando una relación excelente. Nos conocemos un poquito mas día a día y vamos mostrando que lo que pasa nos gusta. Las frases como "el destino nos va a unir" y "no nos podemos gustar" son cosa del pasado.

Ahora está enferma y nuestro segundo encuentro no tiene fecha, pero si la seguridad de que va a existir. Por lo pronto voy a disfrutar esto, espero que ustedes hagan lo mismo con los suyos o se preparen para cuando aparezca la oportunidad.

Desayunemos...

Es increíble como, cuando uno se encamina hacia una decisión y despeja la cabeza de problemas, todas las cosas se van acomodando. Hoy escribo para decirles que estoy bien, contento y motivado. Voy a ir despacio, como quien pisa un terreno desconocido, pero viendo mas allá del árbol.

Estos últimos días, mientras definía mi situación facultativa, reapareció una persona que logra sacar lo mejor de mi sin hacer absolutamente nada. Ustedes la conocen, su nombre es Sara. Volvimos a nuestras charlas, pero ahora son simplemente excelentes. Hablamos de todo, auténticos y simples, como si nos viéramos todos los días.

Igual, pero distinto. Hoy ya no esta el pasado pisándonos los talones, dejamos de vernos como ex compañeros del colegio para pasar a la actualidad. Dos personas que se caen muy bien, que comparten muchas cosas, que piensan parecido y que tienen ganas de verse.

Me desvío un poco para contar un detalle importante. En el medio de todo esto, me hizo una pregunta técnica. No le andaban los tildes del teclado y como laburo en soporte era la persona indicada. Resulto ser un virus, que a la distancia no pude limpiar.

La primer charla que tuvimos fue brillante, hablamos de la gente, de lo que consideramos normal, de lo que sentimos, de como hacemos las cosas, que nos gusta, que no y el infaltable destino.

Al parecer, tenemos mas cosas en común de lo que los dos pensábamos. Una filosofía de vida y la lectura de la realidad similares. Se puso interesante cuando estuvimos de acuerdo en que nuestras conversaciones nos gustan y las disfrutamos.

Aproveche ese momento para hablar del destino, ¿por que si nos caemos tan bien y tenemos tanto para hablar, no lo acompañamos con unos mates?. La respuesta me sorprendió. Ya no se justifico sino que abrió la puerta, pero puso su condición. Nos vamos a ver pero no nos podemos gustar. Si, rían. ¿Por que? porque somos copados y seria una lastima que uno se enganche y el otro no. De mas esta decir que no estuve de acuerdo, lo dije de la mejor manera y se la deje pasar.

La segunda fue todavía mejor, arranque diciendo las ganas que tenia de ir a Chis Chis (Ruta 2, km 144) y casi terminamos en un micro un domingo a las 4 de la mañana. Le conté lo hermoso que es ese lugar y le dije que un día la voy a llevar. La idea le gusto y en un juego divertido me hizo las preguntas que me haría la madre y me invito a contestarlas. Aprobé, y seguimos hablando de lo genial que seria desaparecer un día y no tener una sola responsabilidad.

Como el viaje era imposible, propuse empezar con un desayuno. Aceptó y hoy a la noche tengo que llamarla para ver cuando vamos. No hablamos mas de su condición, y poco a poco se va a ir olvidando. Espero.

Para contarles un poco mas de ella, les digo que tiene un programa de radio y antes de despedirse me pregunto si la iba a escuchar. Conteste que si, que siempre la escuchaba y paso algo muy gracioso.

En su columna, hablo de los estereotipos de hombre. Estaban el metrosexual, hubersexual, retrosexual, tecnosexual y hombre E. No los voy a detallar a todos, porque no me los acuerdo, pero hubo uno muy especial. Según contaba, el tecnosexual es aquel que tiene lo ultimo en tecnología (notebook, iphone, etc.) y que le gusta estar a la vanguardia.

Terminada su parte empezó a decirles al conductor y a su compañero, según ella, que tipo de hombres eran. Se rieron y le toco el turno de responder: "¿Que tipo de hombre te gusta?". ¿Saben que respondió? el tecnosexual y remato con el inolvidable "Quiero un chico que me arregle la compu". Acá es donde el dato que tire mas arriba cobra sentido, se las dejo picando.

Tomando decisiones...

Hay momentos en la vida en los que todos nos enfrentamos a decisiones que, por pequeñas que parezcan, afectan nuestro camino radicalmente.

No fue mi mejor año, empezó descontrolado y si no le pongo el freno puede llegar a terminar en un fracaso. Las preguntas que se me vienen a la cabeza son: ¿que es el fracaso? y ¿fracaso si digo "paren todo, me bajo acá" o si sigo y termino igual?.

Lo cierto es que desde que me peleé con Mariel perdí el equilibrio. Fui para adelante tratando de olvidar, sin importar lo que pasara, y viviendo el día a día no me di cuenta que eso es algo que me va a acompañar siempre. Un amor tan grande solo se supera con el mas grande de todos los recuerdos, pero solo debe quedar ahí; en un recuerdo.

Hoy debo tomar una decisión, mi año a nivel facultad fue peor que el primero (esto es realmente malo). De las 5 materias que cursaba hoy tengo solo 2 y la cuota es la misma.

Mi primer opción es seguir las materias que me quedan, gastar fortuna, rogar por aprobarlas y el año que viene volver a cursar las que me quedaron este año. La segunda, pagar una cuota mínima y dejar la cursada hasta el año próximo. Preparar algunos finales con tiempo y con la plata que me ahorro hacer un viaje.

Un viaje en busca de ese equilibrio no es descabellado, además necesito vacaciones. Pero, ¿no es un fracaso atrasarme un año mas?. Quien sabe, debería ir al futuro y asegurarme que apruebo estas dos materias que me quedan y ahí elegir. O hacer lo que necesito, y evitar la frustración.

Muevete al hablar...

Hace mucho que no escribo y no es porque no tenga ganas, simplemente, no encontraba las palabras correctas para explicar lo que me pasa. Es algo extraño, estoy viviendo una especie de retroceso. Digo retroceso en el mejor de los sentidos, me reencuentro con muchas cosas y personas de años que recuerdo con mucho cariño.

Desde la reunión con compañeros de clase, pasando por escuchar dos discos completos de Serú Giran; las ganas de estar completamente al pedo un día y salir para la costa a mirar el mar, no hacer absolutamente nada. Son sentimientos de época de colegio, en la que las responsabilidades eran otras, los tiempos eran mucho mas amplios, hacia las mismas cosas todos los días y siempre eran diferentes.

Me dijeron por ahí, y creo con total sinceridad, que la vida es hermosa. Viajamos por ella como si fuera eterna y sin darnos cuenta vamos dejando pequeñas partes de nosotros por el camino, partes que significan mucho para cada uno. Encontrarme de nuevo con ellas, muchas veces olvidadas, me llena de melancolía y creo que es lindo que pase.

¿Por que? Porque no es lo mismo ver a mis compañeros ahora, estamos mas grandes y este camino nos enseño mucho, pasamos por mucho. Escuchar un tema de Serú hoy, se hace de una manera muy distinta y se valora todavía mas. En definitiva, uno va creciendo y tener la posibilidad de mirar atrás para agarrar algunas cosas antes de pegar el próximo salto es, para mi, excelente.

Los invito a todos los que lean esto, a mirar para atrás solo unos minutos. Ponerse ese disco que les voló la cabeza hace unos años, sentarse a mirar el techo y pensar que es lo que sigue. Cuando yo lo defina, les cuento.

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