top

Víctima de un mal extraño...

Enamorarse es de esas cosas que no se planean pero suceden, que no se esperan pero las deseamos, que no se cuestionan pero poco sabemos sobre ellas.

Uno no elige ni cuando, ni como, ni con quien. Solo te das cuenta cuando esa persona especial te mira a los ojos, te da un beso y te sonríe como si nada mas hiciera falta en este mundo. Cuando el silencio deja de ser incomodo para convertirse en el sonido perfecto. Cuando un momento compartido con una caricia, un vidrio empañado y el mejor de los paisajes se vuelve único.

Que difícil es frenar ese sentimiento, contenerlo para que la otra persona no salga corriendo; no equivocarse cuando se expresa y esperar al otro, para no recorrer el camino solo. ¿Como se hace para no gritarselo a todo el mundo y esperar el momento correcto?, ¿Hay un momento correcto?.

Hoy tengo la suerte de sentir este mal extraño, la sensación de no saber bien que es lo que debo hacer. El miedo de apurarme, equivocarme, ahuyentarla y sentirlo en soledad se apodero de mi. Pienso en vivirlo, dejar que suceda pero también tengo la necesidad de decirlo sin ser juzgado.

No se si hago bien en escribir esto, pero no lo quiero mas adentro mio y espero que se entienda. Quiero ese abrazo que me calme, ese mimo que me haga ver lo que se viene.

Creo que estoy tan hasta las manos, que ya me jugué tanto, que no me importa pecar de cursi, exagerado o idiota. Solo digo lo que siento y ojala muchos mas lo hagan. Se que están ahí, que les pasa lo mismo y que no se animan a hacerlo.

Yo te voy a dar el tiempo que necesites, te voy a mostrar todo lo que quieras conocer de mi para estar segura de que estas enamorada igual que yo. Solo pido que se me entienda, que los errores que pueda cometer se me perdonen y que no me pidas que pare esto y te espere, porque hoy me di cuenta que no puedo.

Y no puedo no por ser un enfermo, un psicopata, un obsesivo o como quieras llamarlo. No puedo porque me gustas de verdad, porque, como te dije una y mil veces, me hiciste sentir cosas que nunca me habían pasado, reviviste esa parte de mi que ya no quería seguir. No puedo, porque frenándolo me siento mal, vacío, siento que estoy haciendo algo incorrecto.

No puedo porque no lo planee, no lo espere y no quise que así fuera. Solo paso.

De que color?

Cuando los seres humanos nos relacionamos encontramos muchos tipos de personalidades, entre ellas, algunos que suelen crear "personajes" que oculten su verdadero ser. Crean grandes escudos que impiden llegar a verlos claramente.

Estas cosas pasan, generalmente, cuando hay actitudes nuestras que no son aceptadas por individuos de nuestro interés. ¿Que quiero decir? que ocultamos lo que sabemos que no va a gustarle a esa persona que nos vuelve locos para evitar el rechazo. Por un lado entendible y por el otro, triste.

¿Acaso lo hermoso de una relación no es, justamente, que el otro se enamore de nosotros por lo que somos?. Si a la larga se va a dar cuenta que hacemos cosas que no le gustan. ¿Por que pintar un mundo de rosa cuando en realidad todos tenemos errores?.

El gran problema de esto es que, como son la mayoría, nos acostumbramos. Entonces cuando se nos presenta algo, realmente bueno, lo ponemos en duda y hasta creemos que la otra persona nos esta idealizando. Que es demasiado perfecto y que no puede ser posible. Ese miedo que sentimos es el peor error que podemos llegar a cometer.

¿Por que?. Primero, porque tal vez la persona ya sabe que hacemos eso que no le gusta, pero nos quiere igual. Segundo, porque estaríamos empujando al otro a que no sea tan honesto, tan simple, tan bueno o lo que sea. Estaríamos pintando su transparencia de un color que a nosotros nos de seguridad. Construyendo nosotros mismos una careta, para que esa persona no pueda ser ella misma libremente.

Seamos y dejemos ser, creamos que si es posible lo que nos esta pasando. El que no arriesga no gana, y les aseguro que cuando encuentren a esa persona especial lo van a disfrutar tanto que van a arrepentirse del tiempo perdido.

Basta de libros de "que les gusta a las mujeres/hombres", "Manual para una relación duradera"; de consejos típicos como "espera que te llame", "espera que te diga de hacer algo", "por nada del mundo levantes ese teléfono" o "no le demuestres que te morís de amor por el/ella".

Si al tolerar y ser tolerado, al 100% vos y yo, a la demostración de amor, a lo inesperado, al sentir y gritarlo al mundo aunque solo la hayas besado una vez. Les aseguro que esa persona que les "banque ese defecto" existe.

Yo no quiero ningún color, yo quiero ser transparente y que me quieran por eso. Esta claro, desde que escribí el primer post en este blog.

Al alcance del bolsillo...

¿Como describir lo que siento?, es lo que me pregunto antes de escribir este post. Es tarde y debería dormirme, pero después de tomar algo con unos amigos, y disfrutar de ese momento, me quede pensando en todo lo que me pasa. Siento ganas de escribirlo y leerlo mañana. Recordarlo y que esta sensación dure mucho tiempo.

Las cosas marchan a la perfección, la relación con Sara avanza como si la hubiésemos planeado. Asusta un poco, pero da tanta alegría que vale la pena jugarse. Un rato compartido ya me hace feliz, la pienso, extraño y valoro plenamente. No puedo pedir mas, solo que esto que estamos viviendo siga hasta convertirse en algo hermoso.

Mis amigos siguen estando como siempre, algunos viajan y aprovechan sus vacaciones. Otros vuelven de una experiencia única y el resto acompaña de la mejor manera. Dicen lo que se necesita escuchar, critican lo que no hay que hacer y construyen, conmigo.

Falta poco, lo se, para que todo esto que me llena desde distintas partes se una. Un viaje, un lugar y muchas ganas de estar con esas personas que significan mucho en mi vida.

Por el momento, miro todo eso y le saco el jugo. Dejo que se acerquen y les doy todo de mi. Hoy puedo decir que nada me falta y que la felicidad la tengo guardada en el bolsillo.

Paso a paso...

Llego el día, no fue una de esas mañanas hermosas donde el sol brilla y uno puede darse el gusto de mirar el mar, pero logro ser un momento especial por el hecho en si. Dos personas que se ven después de varios años, se saludan, hablan y se sienten cómodos siendo ellos mismos durante dos horas, es un momento especial.

Si preguntan cuanto tardamos en lograr eso, mentiría si no les dijera que fue automático. Caminamos hasta un café charlando, y hubiésemos seguido así de no ser que la excusa era el desayuno.

Nos reímos, mucho, y lo disfrutamos. Como siempre hablamos de todo, el silencio incomodo dejo de ser una preocupación y solo paramos a las doce menos cinco gracias a que, de casualidad, me di cuenta que en punto entraba a trabajar. Paso rápido, pero sin dudas valió la pena. La acompañe hasta su casa, nos despedimos con un abrazo y un "gracias, la pase muy bien", solo con eso, me alegro el día.

Cuando te pasa algo así con alguien tenes dos opciones: la primera es arrugar, dejar que el miedo te gane y escapar; la segunda es seguir por el mismo camino, paso a paso, dejando que esto lindo que esta ocurriendo dure y sea todavía mejor.

Elegí la segunda y desde entonces hablamos mucho mas seguido, estamos creando una relación excelente. Nos conocemos un poquito mas día a día y vamos mostrando que lo que pasa nos gusta. Las frases como "el destino nos va a unir" y "no nos podemos gustar" son cosa del pasado.

Ahora está enferma y nuestro segundo encuentro no tiene fecha, pero si la seguridad de que va a existir. Por lo pronto voy a disfrutar esto, espero que ustedes hagan lo mismo con los suyos o se preparen para cuando aparezca la oportunidad.

Desayunemos...

Es increíble como, cuando uno se encamina hacia una decisión y despeja la cabeza de problemas, todas las cosas se van acomodando. Hoy escribo para decirles que estoy bien, contento y motivado. Voy a ir despacio, como quien pisa un terreno desconocido, pero viendo mas allá del árbol.

Estos últimos días, mientras definía mi situación facultativa, reapareció una persona que logra sacar lo mejor de mi sin hacer absolutamente nada. Ustedes la conocen, su nombre es Sara. Volvimos a nuestras charlas, pero ahora son simplemente excelentes. Hablamos de todo, auténticos y simples, como si nos viéramos todos los días.

Igual, pero distinto. Hoy ya no esta el pasado pisándonos los talones, dejamos de vernos como ex compañeros del colegio para pasar a la actualidad. Dos personas que se caen muy bien, que comparten muchas cosas, que piensan parecido y que tienen ganas de verse.

Me desvío un poco para contar un detalle importante. En el medio de todo esto, me hizo una pregunta técnica. No le andaban los tildes del teclado y como laburo en soporte era la persona indicada. Resulto ser un virus, que a la distancia no pude limpiar.

La primer charla que tuvimos fue brillante, hablamos de la gente, de lo que consideramos normal, de lo que sentimos, de como hacemos las cosas, que nos gusta, que no y el infaltable destino.

Al parecer, tenemos mas cosas en común de lo que los dos pensábamos. Una filosofía de vida y la lectura de la realidad similares. Se puso interesante cuando estuvimos de acuerdo en que nuestras conversaciones nos gustan y las disfrutamos.

Aproveche ese momento para hablar del destino, ¿por que si nos caemos tan bien y tenemos tanto para hablar, no lo acompañamos con unos mates?. La respuesta me sorprendió. Ya no se justifico sino que abrió la puerta, pero puso su condición. Nos vamos a ver pero no nos podemos gustar. Si, rían. ¿Por que? porque somos copados y seria una lastima que uno se enganche y el otro no. De mas esta decir que no estuve de acuerdo, lo dije de la mejor manera y se la deje pasar.

La segunda fue todavía mejor, arranque diciendo las ganas que tenia de ir a Chis Chis (Ruta 2, km 144) y casi terminamos en un micro un domingo a las 4 de la mañana. Le conté lo hermoso que es ese lugar y le dije que un día la voy a llevar. La idea le gusto y en un juego divertido me hizo las preguntas que me haría la madre y me invito a contestarlas. Aprobé, y seguimos hablando de lo genial que seria desaparecer un día y no tener una sola responsabilidad.

Como el viaje era imposible, propuse empezar con un desayuno. Aceptó y hoy a la noche tengo que llamarla para ver cuando vamos. No hablamos mas de su condición, y poco a poco se va a ir olvidando. Espero.

Para contarles un poco mas de ella, les digo que tiene un programa de radio y antes de despedirse me pregunto si la iba a escuchar. Conteste que si, que siempre la escuchaba y paso algo muy gracioso.

En su columna, hablo de los estereotipos de hombre. Estaban el metrosexual, hubersexual, retrosexual, tecnosexual y hombre E. No los voy a detallar a todos, porque no me los acuerdo, pero hubo uno muy especial. Según contaba, el tecnosexual es aquel que tiene lo ultimo en tecnología (notebook, iphone, etc.) y que le gusta estar a la vanguardia.

Terminada su parte empezó a decirles al conductor y a su compañero, según ella, que tipo de hombres eran. Se rieron y le toco el turno de responder: "¿Que tipo de hombre te gusta?". ¿Saben que respondió? el tecnosexual y remato con el inolvidable "Quiero un chico que me arregle la compu". Acá es donde el dato que tire mas arriba cobra sentido, se las dejo picando.